domingo 12 de julio de 2009
7/7/2009 - Santo Domingo-Burgos - "Liebres y tortugas"
6/7/2009 - Etapa de descanso - "Un día perdido al final puede ser un día ganado"
5/7/2009 - Logroño-Santo Domingo - "Piedras y viñas"
4/7/2009 - Pamplona-Logroño. Entre mariposas y girasoles
lunes 11 de mayo de 2009
3/5/2009 - Burguete - Pamplona

Cruzamos Huarte, Villava (pasamos por delante de la casa natal de Miguel Indurain) y Burlada. Entramos en Pamplona por el puente de la Magdalena y por el Portal de Zumalacárregui, por una fuerte pendiente adoquinada. El Camino por aquí no tiene secretos para nosotros. Enfilamos la calle Mayor y decidimos ir a sellar la credencial en la Iglesia de San Saturnino (algún día habrá que hablar de los misterios que encierra esta iglesia, como el caballero templario que está esculpido en bajo relieve y que muy poca gente conoce o un Virrey de Navarra que se encuentra enterrado). Casi como de casa entro a la sacristía. Una monja me pregunta qué quiero y llama al párroco. Don Francisco y yo somos viejos conocidos, aunque "disfrazado" de bicigrino al principio no me reconoce.

Con el trámite cumplido, nos vamos para casa. Antes de llegar aún nos queda un trámite más: sellar en nuestra parroquia. Lógicamente, al no encontrarse en el Camino de Santiago, al capuchino que se encontraba en la puerta le resultó extraño que le pidiéramos un sello para nuestra credencial. Muy amable, nos lo puso y nos pidió que antes de salir nos pasáramos por la parroquia para que se acordara de nosotros mientras hacíamos el Camino. Y nosotros también nos acordaremos de ellos.
Esta ha sido la etapa previa de nuestro Camino. Pensábamos que íbamos a sufrir más, pero está claro que el entrenamiento que llevamos va dando sus frutos. El 4 de julio está más cerca de lo que pensamos. Lo único que nos preocupa un poco es el calor. Pero todo se supera. Antes de arrancar el Camino a mí me queda un reto: terminar la Treparriscos. Será el 20 de junio en Sabiñánigo y va a ser mi debut en una marcha cicloturista.
jueves 7 de mayo de 2009
2/5/2009 - Saint Jean Pied de Port - Burguete

Después de haber repuesto fuerzas, reemprendemos la ascensión. Salvo algún descansillo, la carretera asciende de forma constante entre un 5 y un 8 por 100, con una rampa del 12 por 100. Sin darnos casi cuenta nos encontramos con dos terceras partes de la ascensión realizada. Los últimos kilómetros los hacemos dentro de la espesa niebla que rodea la parte alta del puerto.

Mirando el altímetro, vas pensando que el alto tiene que estar cerca. De pronto aparece el cartel del Alto de Ibañeta. Nos ha costado mucho menos de lo que esperábamos. Es una pena porque dado el frío y la humedad y que nosotros estamos sudados casi no podemos disfrutar de la cima. Hacemos unas cuantas fotos y comenzamos el corto descenso hacia Roncesvalles.

Para las 12,30 estamos en Burguete. En el Hotel Loizu nos dan una habitación abuhardillada en el último piso del edificio y nos guardan las bicis en una bajera. Comemos con ganas en el mismo hotel (una vez duchados y con ropa seca) y practicamos el deporte nacional español: la SIESTA. Nos la hemos ganado.
A las 5 de la tarde, con las fuerzas renovadas, volvemos a Roncesvalles para la misa del peregrino. Vemos el ambiente que hay y tomamos una cerveza en Casa Sabina (un famoso hotel-restaurante) donde tantas veces nos han traído nuestros padres a comer cuando éramos pequeños). Entramos en la Colegiata y oímos la Misa del Peregrino. Nombran las nacionalidades desde donde vienen los peregrinos ese día (prácticamente de todo el mundo) y las Comunidades Autónomas de España. Curiosamente no había ningún peregrino de Navarra (¿será que no estábamos allí?). Cuando el cura dice que los peregrinos nos acerquemos para la bendición, recibo más de un empujón. Da la impresión de que la bendición no va a llegar a la tercera fila de peregrinos.
Cumplido el ritual, nos volvemos a Burguete. Al llegar al hotel, nos volvemos a tomar una cervecita. Mientras estábamos de charla, aparece un bicigrino alemán en busca de alojamiento que llevaba 2.486 kilómetros desde su casa (vaya fiera). Nos enseñó con orgullo el cuentakilómetros. Fue una pena porque sólo hablaba alemán.
Nos quedamos a cenar en el hotel ´(¡qué cocina!) y nos vamos a dormir a horario francés. Ha sido un día fantástico. En este hotel mis abuelos paternos pasaron su noche de bodas. El destino nos persigue.
¡Buen camino!
martes 5 de mayo de 2009
1/5/2009 - Pamplona-Saint Jean Pied de Port
