domingo, 12 de julio de 2009

5/7/2009 - Logroño-Santo Domingo - "Piedras y viñas"

Hoy hemos salido del hotel para las nueve, esquivando un grupo de jubilados que también se estaban preparando para salir.
Un dato indicativo de cómo nos iba a ir el día ha sido que no he podido desayunar apenas. ¿La cena del sábado demasiado pesada? ¿El aire acondicionado en la habitación? Quién lo sabe.
Los primeros kilómetros han consistido en salir de Logroño. El GPS, cuando "espejito mágico" nos ha puesto en la senda de las fechas amarillas.
A partir de ahí, hemos descubierto el parque de la Grajera, que a mí me ha parecido todo un invento, aunque ha resultado durillo.
Después de eso y por pistas, hemos llegado a Navarrete, donde mi estómago ha empezado a dar la lata.
En Ventosa hemos echado una manzanilla. Imposible comer nada. La sensación era que lo tenía lleno de piedras.
Afortunadamente la carretera a Nájera era cuesta abajo. Y de ahí no hemos animado a llegar a Santo Domingo.
Han sido 20 kilómetros que nos han parecido 200. Repechos al 6 por 100, tráfico y viento, mucho viento.
Y por si eso fuera poco, llegando a Santo Domingo, carretera principal cortada y desvío.
Al final, estábamos tan muertos los dos (y yo tan agobiada que no veía ninguna entrada) que nos hemos cruzado la carretera y nos hemos metido por caminos hasta que hemos conseguido entrar en el casco urbano y a nariz hemos localizado la catedral y el Parador donde hemos decidido alojarnos.
Por supuesto, la siesta ha sido de campeonato. Y aun ahora, yo por lo menos, voy a caer en la cama a gusto.
A ver mañana qué tal se nos da. Y a ver también si damos con el que deja todas las ventanas abiertas y forma semejantes corrientes de aire, que no nos deja avanzar a gusto.

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