lunes, 11 de mayo de 2009

3/5/2009 - Burguete - Pamplona

El domingo por la mañana nos levantamos temprano. Desayunamos un colacao con barritas que nos habían sobrado y para las 8 de la mañana ya estábamos saliendo del hotel. Cargamos las bicis y con el fresco de la mañana comenzamos a pedalear. Espinal es el siguiente pueblo al que se llega sin casi enterarte. Pero ahí nos esperaba una desagradable sorpresa. Un grupo de jóvenes, totalmente borrachos, estaban en medio de la calle toreando a cuantos coches, peatones y, en este caso, ciclistas pasaran por el pueblo. Marian pasó sin problemas, pero a mí un &%$%&/ borracho me tocó y, como iba con pedales automáticos, no me dio tiempo a soltarme y me fui al suelo. Al caerme me di perfecta cuenta de que pegaba con la cabeza en el suelo. Gracias a que llevaba casco, que si no... Hay que ser maleducado y sinvergüenza, porque el que me empujó además se encaró conmigo. Cogí el móvil para llamar a la Guardia Civil, dispuesto a interponer una denuncia contra el tipejo. Un grupo de peregrinos que pasaba por allí nos decía que nosotros vamos a otro rollo, vámonos de aquí. Al final cogí la bici y salimos del pueblo. El recuerdo de esa caída fue un moratón en el muslo y otro en el codo. Subimos Mezquíriz y bajamos hasta Erro. A la entrada hay un bar en el que muchas veces hemos parado con las motos. Nos paramos a desayunar, Al bajar de la bici tengo la sensación en el gemelo de lo que se llama el "síndrome de la pedrada" (rotura de fibras). Curiosamente no he tenido problemas a la hora de pedalear, pero casi no puedo andar. Desayunamos con tranquilidad y retomamos la subida a Erro, que la hacemos por carretera para tratar de llegar rápido a Pamplona.

Comenzamos la subida a Erro con el bicigrino alemán que habíamos conocido en Burguete, pero él lleva un ritmo más tranquilo y lo perdemos de vista. La subida a Erro por este lado es bastante más cómoda que desde Zubiri. Enseguida llegamos al alto y bajamos rápido a Zubiri. Desde Zubiri a Pamplona no tiene mayor secretos, pues es una zona por donde pedaleamos con mucha frecuencia.

Cruzamos Huarte, Villava (pasamos por delante de la casa natal de Miguel Indurain) y Burlada. Entramos en Pamplona por el puente de la Magdalena y por el Portal de Zumalacárregui, por una fuerte pendiente adoquinada. El Camino por aquí no tiene secretos para nosotros. Enfilamos la calle Mayor y decidimos ir a sellar la credencial en la Iglesia de San Saturnino (algún día habrá que hablar de los misterios que encierra esta iglesia, como el caballero templario que está esculpido en bajo relieve y que muy poca gente conoce o un Virrey de Navarra que se encuentra enterrado). Casi como de casa entro a la sacristía. Una monja me pregunta qué quiero y llama al párroco. Don Francisco y yo somos viejos conocidos, aunque "disfrazado" de bicigrino al principio no me reconoce.

Con el trámite cumplido, nos vamos para casa. Antes de llegar aún nos queda un trámite más: sellar en nuestra parroquia. Lógicamente, al no encontrarse en el Camino de Santiago, al capuchino que se encontraba en la puerta le resultó extraño que le pidiéramos un sello para nuestra credencial. Muy amable, nos lo puso y nos pidió que antes de salir nos pasáramos por la parroquia para que se acordara de nosotros mientras hacíamos el Camino. Y nosotros también nos acordaremos de ellos.

Esta ha sido la etapa previa de nuestro Camino. Pensábamos que íbamos a sufrir más, pero está claro que el entrenamiento que llevamos va dando sus frutos. El 4 de julio está más cerca de lo que pensamos. Lo único que nos preocupa un poco es el calor. Pero todo se supera. Antes de arrancar el Camino a mí me queda un reto: terminar la Treparriscos. Será el 20 de junio en Sabiñánigo y va a ser mi debut en una marcha cicloturista.

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