domingo, 8 de marzo de 2009

La Javierada

Bueno, pues ya llegó el día de la Marcha a Javier o la Javierada. Con los nervios de salir, nos levantamos pronto. De hecho, para las 7,30 ya estábamos con los ojos abiertos. A las 9, según lo previsto, bajábamos de casa para coger las bicis. El primer inconveniente ha sido que mi cuentakilómetros no funcionaba. Hemos perdido una media hora arreglándolo. Por fin hacía algo más que dar la hora. Nos hemos puesto en camino y, ¡oh sorpresa! el aparatito en cuestión decía que mi velocidad era 0 kms./hora. Nueva parada. Así hasta cuatro veces. Por fin, a la ultima ha comenzado a funcionar correctamente. Entonces hemos puesto proa a Javier. Hemos salido de Pamplona por la Cuesta de Labrit, cruzando la ciudad, y hacia el pueblo de Tajonar, pasando por delante de las instalaciones del C.A.Osasuna (ahora en horas bajas). Ya ahí hemos visto a los primeros peregrinos. La carretera hasta después de Monreal es exclusiva para los peregrinos, ya que los coches disponen de una nueva autovía que unirá Pamplona con Jaca (para goce y disfrute de los esquiadores). Hasta Monreal hemos rodado rápido, a pesar de los múltiples toboganes y de que la carretera siempre pica hacia arriba. En Monreal hemos descansado un momento (lo justo para echar un trago de agua y comer unos frutos secos) y hemos visto cómo cinco autobuses descargaban chicos y chicas de dos colegios para comenzar en este pueblo la Marcha a Javier.Hemos continuado ruta, viendo numerosos cómo numerosos grupos de peregrinos se dirigían a Javier. La subida al Alto de Loiti ya es compartida con los coches y se ha hecho más desagradable. La bajada del puerto es muy rápida, llegando a adelantar a los coches que poco antes nos habían pasado. De todas formas, a pesar del numeroso efectivo policial desplegado (no dejabas de ver Policía Foral y Guardia Civil por todos lados) a veces veías algún imprudente adelantando, poniendo en riesgo su vida, la del vehículo que viene de frente, los peregrinos y los ciclistas (que éramos numerosos). En Liédena paramos a tomar un plátano y, poco después, en Sangüesa, a comer un bocadillo. Era la una. Habíamos llegado bastante antes de lo que habíamos previsto.

El bocadillo lo tomamos con calma, aunque, al final, el tabaco de nuestros vecinos de mesa nos hace abandonar el local y seguir con el pedaleo. No nos quedan más que 8 kilómetros a Javier, incluyendo el Alto de Javier. Los primeros kilómetros a Javier pasan rápido. Después llega el puerto, con rampas no muy fuertes, pero que a estas alturas ya van pesando. Coronamos sin grandes problemas y ya sólo nos quedan un par de kilómetros cuesta abajo para llegar al Castillo.


En Javier aprovechamos a ponernos la ropa seca que llevábamos en las alforjas, comer algo y descansar. A las 4 de la tarde, nos fuimos al Auditorio donde celebraban la Novena de la Gracia y después la misa celebrada por el Arzobispo de Pamplona (se nota que es nuevo en la plaza y aún tiene que cogerle el tranquillo a Navarra).

Después de la misa, volvimos a coger las bicis para hacer los últimos 5 kilómetros que nos separaban de Yesa. Quizás éstos fueron los más duros, por culpa del fuerte aire que nos sopló de frente. No conseguíamos pasar de 12 kms./hora en el llano y para culminar la faena hay que salvar otros 100 metros de desnivel desde el fondo del valle hasta el pueblo de Yesa.

En el coche nos volvimos a poner ropa seca (estos últimos kilómetros nos hicieron sudar de lo lindo) y, con tranquilidad, volvimos a Pamplona viendo cómo seguían yendo peregrinos hacia Javier y cómo sigue habiendo imprudentes al volante para llegar a casa 2 minutos antes.

Ya en Pamplona, fuimos a casa de mis padres a recoger al pequeño de la casa. Para nuestra sorpresa nos preguntó si se podía quedar a dormir en casa de los abuelos una noche más. Así que, sin más inconvenientes, se ha quedado con los abuelos hasta hoy domingo.

Al final, han sido 66 kilómetros y 940 metros de desnivel que hemos subido. Francamente, creo que no ha estado del todo mal. Hemos cubierto el primer objetivo. Espero que los demás se nos den igual de bien.

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