viernes, 30 de enero de 2009

Poco a poco, vamos relizando preparativos

La verdad es que una vez que decides realizar el Camino, te vas preparando tú mismo y vas preparando todo lo que vas a llevar. Viendo las opiniones de los ciclistas, hemos decidido llevar alforjas Ortlieb, en concreto las Back Roller Plus. Es cierto que tienes que pagar más que otras más sencillitas, pero creo que merece la pena la inversión. Nosotros hemos hecho muchos kilómetros a lomos de nuestras motos y siempre hemos viajado con alforjas. Sabemos lo que significa, cuando llueve, tener que parar, colocar las fundas impermeables para las alforjas para evitar encontrarte toda la ropa mojada cuando llegas a tu destino. Nos pasó en un viaje, bajando el Col de la Madeleine, que nos empezó a llover mucho y de improviso. No nos dio tiempo a parar, pues nos cogió la tormenta en la autovía camino de Chambery. Al llegar al hotel, lo primero que tuvimos que hacer es inventario de la ropa seca y mojada. Ya que para la bici tengo la oportunidad de encontrar unas alforjas completamente estancas y con un sistema de anclaje tan versátil, fácil y seguro, ni me lo pienso. Ya están probadas y quedan perfectas sobre mi Trek.

Supongo que si el Camino de Santiago (sí, con mayúsculas) está lleno de simbologías y leyendas, el camino propio (en este caso con minúsculas) también tiene sus símbolos. En nuestro camino acaba de aparecer uno: comentábamos el otro día los dos si íbamos a colocar sobre las bicis vieiras o no. En principio, yo no me lo había planteado. Y hablando sobre el tema, recordamos nuestras vacaciones en Galicia en 2003: estuvimos alrededor de 10 días en un apartamento que alquilamos en Finisterre. Un día, nos compramos unas vieiras en el puerto para hacerlas al estilo gallego (otro día pondremos la receta). Curiosamente nos guardamos las conchas de las vieiras por aquello de cocinar unas navidades un txangurro y presentarlo a la mesa sobre las conchas. Así que las vieiras vinieron en nuestras alforjas como utensilio de cocina. Y efectivamente se utilizaron una Nochebuena con un éxito más que notable. Así que sobre nuestras alforjas bicigrinas van a viajar nuestras vieiras compradas en el Fin de la Tierra.

Nuestro camino finalizará en Santiago, no creo que lo prolonguemos hasta Fisterra. Pero de alguna manera viajará con nosotros un trocito del Fin de la Tierra y un símbolo de nuestros viajes en moto (que tantos placeres nos han dado).

El otro día (en realidad hace quince días) en una salida en bici acabamos en Cizur Menor y localizamos el albergue de Maribel Roncal. Nos proporcionó las acreditaciones (nos acercan un poco más al Camino). Y fue un auténtico placer charlar con ella sobre el Camino: por dónde ir, qué llevar,... Claro, en el mes de enero no tenía mucho trabajo, así que estuvo con nosotros de charla. Vaya mujer tan simpática. Y Rubén disfrutó de lo lindo dando de comer a los peces del estanque y buscando las tortugas. Tiene que ser un auténtico placer para los peregrinos encontrar semejante jardín después de una dura jornada de marcha (a golpe de calcetín o de pedal), poder relajarte entre las flores en el borde del estanque. En fin, ese albergue nos lo perderemos, ya que nos pilla demasiado cerca de casa (a unos 10 kilómetros).

Le voy a dar la razón a Tomás: ya estamos en el Camino aunque no hayamos dado la primera pedalada.

1 comentario:

  1. Antes que nada, gracias por compartir con nosotros vuestro Camino.

    Seria bonito cerrar el circulo y que las vieiras acabaran donde empezaron, no creeis?

    Aqui seguiremos leyendo vuestros sueños.

    Oscar.

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